martes, 30 de junio de 2009

UN POCO DE HISTORIA...

Papel imprenta:

Los egipcios descubrieron un tipo de material para escribir que se extraía de la médula de los tallos de una planta llamada papiro. Posteriormente se inventó el pergamino, que se obtenía preparando las dos caras de una tira de piel animal. Entretanto, en China, hacia el año 105 d.C. se descubrió el papel. Mil años después, al llegar esta técnica a Europa, provocó una gran demanda de libros.

Telegrafo:

Con el descubrimiento de la electricidad en el siglo XVIII, se comenzó a buscar la forma de utilizar las señales eléctricas en la transmisión rápida de mensajes a distancia. Sin embargo, no se lograría el primer sistema eficaz de telegrafía hasta el siglo XIX, cuando en 1837 se hicieron públicos dos inventos: uno de Charles Wheatstone y William F. Cooke, en Gran Bretaña, y otro de Samuel F. B. Morse, en Estados Unidos. Morse también desarrolló un código de puntos y rayas que fue adoptado en todo el mundoEstos inventos fueron mejorados a lo largo de los años. Así, por ejemplo, en 1874, Thomas Edison desarrolló la telegrafía cuádruple, que permitía transmitir dos mensajes simultáneamente en ambos sentidos.

Telefono:

La primera persona que patentó un teléfono eléctrico, en el sentido moderno de la palabra, fue el inventor de origen inglés Alexander Graham Bell, en 1876.

Radio:

La teoría de la naturaleza electromagnética de la luz fue enunciada por el físico británico James Clerk Maxwell en 1873, en su Tratado sobre electricidad y magnetismo. Las teorías de Maxwell fueron corroboradas por el físico alemán Heinrich Hertz. En 1887, Hertz descubrió las ondas electromagnéticas, estableciendo la base técnica para la telegrafía sin hilos.

Televisión:

El sistema de transmisión de imágenes en movimiento está basado en varios descubrimientos, entre los que se encuentra el disco perforado explorador, inventado en 1884 por el pionero de la televisión, el alemán Paul Gottlieb Nipkow

viernes, 19 de junio de 2009

LOS JOVENES Y LA PUBLICIDAD DE TABACO Y ALCOHOL

Recientemente (www.noticiasdot.com, 16.10.2003) se ha dado a conocer un estudio llevado a cabo por un equipo de médicos de la Universidad de Pennsylvania que confirma que los jóvenes con una personalidad impulsiva, en constante búsqueda de nuevas emociones y experiencias, son los más receptivos a la publicidad de marcas de cigarrillos. Los anuncios de las grandes compañías ofrecen en su mayoría aventura, riesgo y ruptura de las normas, tres conceptos especialmente atractivos para los adolescentes. Para llegar a estas conclusiones, publicadas por la revista Health Communication, el equipo ha entrevistado a 1.071 adolescentes de diversos institutos públicos del país.

En estas entrevistas se tuvo en cuenta la actitud ante el tabaco, si los chicos eran fumadores o no, la capacidad para recordar anuncios publicitarios de tabaco, el elegido como favorito y la presencia en su comportamiento de los rasgos que definen la personalidad “buscadora de novedades”. Los investigadores aseguran que la mayoría de los jóvenes que mostraron una alta o moderada receptividad ante los anuncios tenía este tipo de personalidad, y que casi todos habían probado el tabaco. La causa es, según Janet Audrain, autora principal del estudio, “la mayor necesidad de estímulos y experiencias gratificantes.
Las campañas de promoción del tabaco que ofrecen actividades estimulantes y comportamientos aventureros parecen estar diseñadas para dirigirsea este grupo de jóvenes en concreto”.

LA JUVENTUD EN EL PUNTO DE MIRA DE LOS PUBLICISTAS

Todos los ejecutivos de cuentas publicitarios coinciden en señalar el target juvenil como el más prometedor actualmente para las marcas consolidadas: no sólo son un público vulnerable, sensible a mensajes emotivos y escasamente racionales, sino que además desarrolla fácilmente mecanismos de identificación con las marcas (el conocido fenómeno del marquismo), lo que le lleva a una creciente dependencia de aquellas en lo que se refiere al consumo y a los estilos de vida.
A esto hay que sumar la fuerte dependencia grupal de jóvenes y adolescentes, que adoptan las marcas o los productos identificadores del grupo al que desean pertenecer y les “obliga” a adquirir prendas u objetos que nunca pensaron comprar en un principio. Para los jóvenes, al atractivo de lucir una marca en alza (Nike, Levi’s, El Niño, Tommy Hilfiger) se une también la recompensa emocional de ser identificado como un miembro “chic” de la clase o del instituto o el sueño de ser aceptado en un determinado grupo de adolescentes.
Por eso, las marcas les proporcionan no solo una prenda determinada o un producto más o menos de moda, sino —sobre todo— un pasaporte para la tan deseada integración grupal y unas señas de identidad en un mundo que parece carecer de ellas casi por completo. En ese contexto, la televisión se configura como el vehículo más eficaz para las estrategias de comunicación de las grandes empresas. Por ser un medio eminentemente visual, y por añadir el movimiento —y, con él, la fascinación— a la imagen estática que ya poseen otros medios (prensa, revistas, vallas, marquesinas, etc).
La televisión es el medio rey en el ecosistema publicitario de nuestra sociedad. No sólo porque acapara las mayores audiencias, sino porque la eficacia de su impacto emocional es difícil de modular por un espectador acrítico, como suele ser la mayoría del público juvenil. Además, ellos son un público bastante fiel, que consume teleseries específicamente dirigidas a esa franja de edad (antes Compañeros o Al salir de clase, ahora UPA Dance y similares) además de otras dirigidas supuestamente a un público adulto: Los Serrano, Aquí no hay quien viva, Ana y los siete, Gran Hermano VIP, etc.