viernes, 19 de junio de 2009

LA JUVENTUD EN EL PUNTO DE MIRA DE LOS PUBLICISTAS

Todos los ejecutivos de cuentas publicitarios coinciden en señalar el target juvenil como el más prometedor actualmente para las marcas consolidadas: no sólo son un público vulnerable, sensible a mensajes emotivos y escasamente racionales, sino que además desarrolla fácilmente mecanismos de identificación con las marcas (el conocido fenómeno del marquismo), lo que le lleva a una creciente dependencia de aquellas en lo que se refiere al consumo y a los estilos de vida.
A esto hay que sumar la fuerte dependencia grupal de jóvenes y adolescentes, que adoptan las marcas o los productos identificadores del grupo al que desean pertenecer y les “obliga” a adquirir prendas u objetos que nunca pensaron comprar en un principio. Para los jóvenes, al atractivo de lucir una marca en alza (Nike, Levi’s, El Niño, Tommy Hilfiger) se une también la recompensa emocional de ser identificado como un miembro “chic” de la clase o del instituto o el sueño de ser aceptado en un determinado grupo de adolescentes.
Por eso, las marcas les proporcionan no solo una prenda determinada o un producto más o menos de moda, sino —sobre todo— un pasaporte para la tan deseada integración grupal y unas señas de identidad en un mundo que parece carecer de ellas casi por completo. En ese contexto, la televisión se configura como el vehículo más eficaz para las estrategias de comunicación de las grandes empresas. Por ser un medio eminentemente visual, y por añadir el movimiento —y, con él, la fascinación— a la imagen estática que ya poseen otros medios (prensa, revistas, vallas, marquesinas, etc).
La televisión es el medio rey en el ecosistema publicitario de nuestra sociedad. No sólo porque acapara las mayores audiencias, sino porque la eficacia de su impacto emocional es difícil de modular por un espectador acrítico, como suele ser la mayoría del público juvenil. Además, ellos son un público bastante fiel, que consume teleseries específicamente dirigidas a esa franja de edad (antes Compañeros o Al salir de clase, ahora UPA Dance y similares) además de otras dirigidas supuestamente a un público adulto: Los Serrano, Aquí no hay quien viva, Ana y los siete, Gran Hermano VIP, etc.

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